El sitio donde estoy instalado es el dispensario de la misión, color azul y gris, como un ambulatorio al que durante el día vienen unas 350 personas aproximadamente, con habitaciones para visitantes y al lado de la casa donde habitan las hermanas. Si se es minimamente observador se puede ver que todo el recinto tiene altos muros con alambres y vidrios, y es que aquí los ladrones están a la orden del día, para llegar a mi habitación debo atravesar tres candados (alguno que otro difícil de abrir incluso teniendo la llave), y es que esta gente sabe cuidarse. Por lo demás el recinto es bien bonito, con flores y colores agradables.
De las primeras lecciones que he aprendido aquí es a hacer “balance”, aquí todo es muy complejo y tienes que tomar decisiones todo el tiempo e ir priorizando, los misioneros saben que de ellos dependen muchas cosas y se tienen que cuidar en alimentación y en seguridad. Tienen acceso a una dieta que los pobres de aquí no tienen, pero son austeros y tienen las ideas muy claras, aquí TODO esta mesurado y pensado, al principio pensaba que el equilibrio de todos los factores que envuelven a la misión era frágil, poco apoco me doy cuenta que mas bien se dan pequeños pasos pero bien firmes. Los horarios también fueron un shock, la primera noche vi a la gente retirarse de la sala de estar a las 9, cuando pregunte adonde iban, me dijeron que a dormir. Me quede a cuadros, tendríais que ver mi cara cuando me dijeron que se levantaban a las 5,30 (Aprovechando las horas del Sol, y gastar menos electricidad), yo siempre he ansiado tener un biorritmo saludable, pero esta experiencia que voy a tener aquí me parece un poco radical (y ahora es cuando imagino una amplia sonrisa en la cara de mis padres). Cada hermana atiende uno a varios proyectos que tienen que ver con el dispensario, la escuela para mujeres, atención a los enfermos de sida, trabajo con los niños de la calle, fabricas de artesanía, y un largo etcétera.
Aparte de esto, las infraestructuras aquí son sencillas, pero bien hechas. La luz, el agua y el teléfono dependen del ayuntamiento, pero funcionan cuando les da la gana (por eso tener electricidad y teléfono al mismo tiempo es una fortuna, y es ahí donde se encuadra las dificultades para escribiros). Estos días no he tenido agua, pero cuando llego, AAAGGG, la ducha fría!! No pensé en esto!!. De todos modos dicen que esto es un lujo comparado con la casa donde voy a vivir, por lo visto decidieron dar pasos escalonados y traerme primero aquí pero que el impacto no fuera muy duro. Al día siguiente conocería mi destino y mis compañeros en Korogocho.
Recuperarme del cansancio acumulado llevaría su tiempo, el primer día me desperté con un sonido familiar, el zumbido de un mosquito cerca de mi oreja, cuando lo mate un chorro de sangre se esparció por la pared. Hablando luego con Encarnita me dijo que pusiera mas cuidado, que la habitación en la que estaba no tenia mosquitera y que pese a los medicamentos nadie esta a salvo de la malaria y otras historias, cuando llegue de nuevo al cuarto me dispuse a matar todo bicho viviente que se encontrara allí, los muy canallas están bien espabilados aquí, para localizarlos (ahora es ya casi un ritual), me siento en la cama y cierro los ojos intentando localizar ese sonido horripilante del zumbido, cuando lo localizo me armo de un spray que tienen todas las habitaciones (Doom fast Killer) y los asesino vilmente, hasta asegurarme de que están bien muertos. Al principio pensaba que debido a mi despiste podría olvidarme de tomar la pastilla contra la malaria (cada viernes a la hora de comer), ahora se que no se me olvidara, porque no veo el momento de tomarme otra de esas pastillas. De momento por las noches me ha salvado el producto repelente de mosquitos que me dio mi hermana Nuria (me embadurno del mismo literalmente). Me traen loco estos bichejos, además aquí son mas negros y mas feos que en España, como se puede luchar contra algo tan pequeño, invisible y que esta en todos lados? La guerra no ha hecho más que comenzar.
Kenya desde el avión esboza un paisaje de tonos rojizos y amarillos, muy distintos de los colores del desierto, las nubes en el ecuador son otro espectáculo sin desperdicio. Lo primero que despierta la atención una vez en Tierra son estos árboles tan finos con esa figura tan singular, hasta el momento solo me han dicho que son un tipo de Acacia. Tras superar burocracias varias me esperaban Peter y Encarnita, el es un empleado de la misión como chofer (a tiempo parcial), ella llegara ser mi primera amistad en Kenya, una emprendedora mujer misionera con pelo blanco, ojos azules muy vivos, muy sencilla y con zapatillas de deporte, su pueblo natal de cuyo nombre no me acuerdo es de Granada. De camino a la misión fuimos de manera escalonada observando una realidad cada vez mas dura, la misión se encontraba en la periferia, donde están los más pobres, los recién llegados del campo que buscan una vida mejor y se encuentran una realidad mucha más dura y unas condiciones muy difíciles. Durante dos días estaría con las misioneras en el distrito de Kariobangi, luego iría con los misioneros a mi destino final, un slam aun mas periférico: korogocho, tras las bienvenida, el reconocimiento del lugar y unas tímidas conversaciones sobre todo en general y nada en particular me fui a dormir un poco
El vuelo fue bien, me hice una amiga que iba a Sri Lanka con su familia de vacaciones, las vistas desde el avión increíbles, como hacíamos escala en Qatar, pudimos contemplar el inconmensurable desierto de Arabia Saudita, no se si podréis imaginaros una hora y media de vuelo contemplando dunas y pequeñas poblaciones con unos extraños sistemas para cultivar (en círculos), algo increíble. Llegamos a Qatar pudiendo admirar antes las estructuras de los puertos y alguna que otra playa e isla artificial con sinuosos dibujos y bonitos rascacielos de los ricachones países del Golfo Pérsico. Al salir del avión recibimos una tremenda bofetada de calor (algo insoportable, y eran las 6,30 de la mañana!!, la hora mas fría del día!), ya en el aeropuerto podíamos ver la ciudad de lejos (Doha, la capital) y me encontré con todo tipo de gentes, muchas mujeres iban con el velo, otras muchas a “la occidental”, lo que mas se sorprendió fue cuando llegaron tres mujeres completamente tapadas de negro con un pequeño espacio para ver, y fueron esos ojos tan expresivos y bellos los que causaron una especie de enamoramiento en mi, una necesidad de conocer aquellas mujeres. El misterio desapareció cuando luego vino otra de esas mujeres con gafas de culo de vaso a lo “Bartolo”. En fin, en ese espacio del aeropuerto se respiraba la convulsión cultural que existe en el mundo árabe y todas las diferencias, había mujeres en puestos directivos, pero luego venia un hombre con tres mujeres totalmente tapadas (a mi personalmente me pareció un mal invento, a una persona como yo de esa manera le das mas incentivos y le creas mas curiosidad). Ya de rumbo a Kenya vi en los usos horarios que estamos a tan solo una hora de diferencia, el 25 o 27 de Octubre con el cambio horario en España estaremos a dos horas de diferencia (o era al revés?). El caso es que mirando las capitales del mundo vi que Jerusalén para Qatar Airways era la capital de Palestina y que Israel ni siquiera existía como Estado, no pude mas que esbozar una sonrisa, y pensar que en Israel podrán hacer todos los líos que quieran, que todavía les queda camino para que los directivos de Qatar Airways les tengan simpatía.
Hará un año aproximadamente que llevo preparando seriamente este viaje con Encarnita (mi amiga y supercontacto en España), sin embargo el comienzo de esta historia lo datare el día 15 de Octubre de 2006, mi último día en Granada.
A decir verdad fue uno de los días mas bonitos de mi vida, con toda la prisa tuve que ver a toda mi gente y sucedieron muchas anécdotas para recordar, fue divertidísimo hasta que llegue a mi autobús y cogi la dirección a Madrid. La suerte se me acabo esa misma noche cuando a las 1:30 me despierto en un autobús completamente vacío y sorprendo a l conductor, que me dice que menos mal que me he despertado que “íbamos de vuelta a Granada”, el muy simpático me informa además de que nos encontramos en un área de servicio de “Valdemorillo” en el medio de la estepa madrileña y que no puede llevarme a Madrid. A partir de ahí todo son infortunios, y estuve esperando hasta las 4 de la mañana con la compañía de los municipales que apatrullaban la ciudad y de los aspersores (como comprenderéis no he estado recaudando dinero para gastármelo todo en un taxi de valdemorillo a Madrid), en fin, al día siguiente me esperaba un estresante día de papeleos varios, matriculas (de la miserable y pestiño de asignatura que me queda para licenciarme), ultimas despedidas y ultimas compras. Yo solo deseaba sentarme ya en el cómodo y acolchado asiento que mis amigos los de Qatar airways tenían reservado para mi y volar rumbo a Kenya.
Por si alguien no me conoce, y viene a este blog sin referencias tan solo comentarles que mi nombre es Ángel, un joven recién salido de la Universidad (24 años, granadino) que va realizar una experiencia de dos meses en Nairobi (Kenya) colaborando con misioneros combonianos y probablemente con alguna ONG (aun esta por ver). Este espacio de Internet tengo intención de utilizarlo para comunicarme con mi familia y amigos y compartir de algún modo la experiencia (maravillas del siglo XXI), aunque es un experimento todavía, pues no se si podré tener continuidad a la hora de conectarme o el tiempo para escribir unas líneas tan siquiera, ya veremos. Para contactarme podréis hacerlo en el mail elcaballoalazan@yahoo.es.